De Emprendedor a Microempresario
De Emprendedor a Microempresario
Por: Julieta Díaz Pérez
En una oportunidad, escuché un discurso de una presidenta gremial de empresarios de menor tamaño, con años de trayectoria y así textualizaba:
“…..es que a los microempresarios no nos conocen”.
Ha cinco años de haberla escuchado, puedo afirmar que su declaración es veraz . Ese “no nos conocen” en aquel entonces, recuerdo, me produjo desconcierto.
¿Qué sería ese “no conocernos”? y ¿Quién no nos conocía?.
Claro, siempre acostumbrada a mirar de fuera el quehacer económico, solo desde la vereda del consumidor, mi experiencia era exactamente la mitad de una realidad completa del concepto mercado y sus actores.
Al empezar mi camino de emprendedora, inicialmente solitaria y luego ir conociendo a otros protagonistas que al igual que yo, optaban por esta alternativa de independencia, del sueño del negocio propio, de la idea de tener una oferta diferente, de atreverse con una propuesta innovadora, de ser agentes de cambio y de incoar un nuevo estilo de productos, encontré la oportunidad que la “asociatividad” entre empresarios de menor tamaño me brindarían.
Principalmente, el acceso al “conocimiento” de este sector económico. El estar ahora en la vereda del productor hizo el gran cambio en mi percepción hasta ese instante y pude comprender al fin las palabras de esa dirigenta.
El tema propuesto en este artículo es de Emprendedor a Microempresario. La introducción nos invita a descubrir lo que mueve a un emprendedor y cual sería su perfil:
- Primero, ser agentes de cambio y creadores de nuevos productos y/o servicios que amplian las alternativas de consumo.
- Atreverse a presentar al mercado una propuesta diferente e innovadora.
- Tener el sueño de ser el dueño de su negocio, de su actividad como alternativa de independencia laboral, económica y de realización personal.
- No necesariamente tener conocimientos de negocios.
Pueden haber más ingredientes, pero con estos ya tenemos una idea de lo medular en el perfil de un emprendedor. Generalmente es alguien muy observador, recepciona y procesa lo que ve, escucha y siente, más allá de la expertice propia que la práctica de una profesión le confiere. Generalmente es innovador. Pero la capacidad de ser innovador no siempre lo convierte en emprendedor o en empresario, ya que ser emprendedor y empresario es ser actores de la economía, es tener una motivación económica que lo beneficie como resultado de su capacidad de emprender. Un ejemplo de innovación, pero no necesariamente de emprendimiento seria, el doctor tan famoso que su apodo es Patch Adams. Propuso humanizar la medicina, crear un contacto mas amigable y sentido entre paciente y médico. Desarrolló simples técnicas de contacto a través del humor, aminorando la carga del miedo y angustia que padecer una patología grave como el cáncer produce en los enfermos, logrando con esto una mejor disposición del paciente hacia la mejoría, activando sus defensas naturales con una motivación y proyección de vida mas positiva.
Seguramente este médico no tenía en mente un negocio, pero si un cambio y ser gestor de un nuevo estilo de practicar la medicina. Hasta aquí podemos definir su acción como de innovación.
Muchas veces el emprendedor también primero visualiza eso, el que en algún campo de su interés, se pueden hacer cambios para mejorar procesos y/o resultados, pero lo visualiza pensándolo como una posibilidad de negocio innovador. Luego de escuchar y estudiar las necesidades de ese posible mercado, formular las interrogantes y la búsqueda de respuestas y el diseño de soluciones, podrá iniciar su negocio, porque en definitiva es la única forma de dar a conocer su innovación y de ponerla a disposición de la comunidad, de la sociedad y que le sea útil a alguien, para que tenga un sentido real en el mercado.
En definitiva, el emprendedor responde a una inquietud personal, que todo su ser se la avisa, lo pone en alerta, se pone en búsqueda y culmina con el atreverse. Si no llega a cumplir con el atreverse, ya no califica como emprendedor, solo será alguien que tiene ideas pero se quedan en su más íntimo pensamiento, porque no se atrevió.
Aquí la gran disyuntiva del origen: ¿Se nace emprendedor o se educa para el emprendimiento?. Mi impresión personal, es que de todas maneras hay mayor o menor predisposición en algunos que en otros. Pero esto responde igual que para los talentos que se traen en el ADN. O eres bueno para la música, o para las matemáticas o para la literatura, etc. etc. Pero todos a la larga tenemos acceso a desarrollarlos. Tal vez no para convertirnos en un Einstein de las ciencias ni un Mozart de la música, pero si, podemos llegar a manejarnos en esas áreas si así lo deseamos y tener exitosos resultados.
Luego que podemos decir del “Microempresario”.
Si bien es cierto comparten mismos aspectos en su perfil e incluso llega a utilizarse ambas palabras casi como sinónimos, pero mi propuesta de características del microempresario sería:
- Ser el dueño de su negocio, de su actividad como alternativa de independencia laboral, económica y de realización personal.
- Atreverse a presentar al mercado una propuesta, no necesariamente de innovación y de cambio, si no también, puede ser algo que ya demuestre tener buen retorno económico. Es decir ya comprobada la necesidad de consumo por los usuarios.
- Tener conocimientos de cómo funciona un negocio.
Aquí propongo la diferenciación hacia un campo más práctico de alcanzar el éxito. Por ejemplo, fijarse en los hábitos de consumo masivo y de primera necesidad, es así: “necesidad de alimentación diaria” e instalar un negocio de comida al paso, a precios razonables, en lugares de alta demanda.
Puede que se le otorgue rasgos de innovación para competir además de un buen precio, un buen producto, una buena calidad de servicio y se agregue por ejemplo, un menú para “veganos”, atendiendo así a un público que está más desprovisto de alternativas de preferencia de consumo. Pero el microempresario, ya sabe por su experiencia, que estará bien enfocado en estos lineamientos de negocio y sabrá planificar adecuadamente, o asesorarse debidamente y diseñar las estrategias para hacer crecer su negocio. Este conocimiento puede haberlo adquirido con años de estar en la actividad comercial, es decir en la práctica diaria, o de haber nacido en una familia de empresarios. Pero debemos pensar que en algún momento tuvo su primer emprendimiento que pasó a ser su negocio formal es decir su empresa y que ante cualquier nuevo cambio que decida, llevará nuevos riesgos implícitos a los cuales decidirá atreverse y nuevamente pasará a ser un emprendedor.
Comentarios recientes
hace 4 meses
hace 4 meses
hace 5 meses
hace 6 meses
hace 8 meses